Lunes, 24 de Febrero - Arinii de 2014                            Secretaría de Información y Comunicación del Congreso General Guna                                  Año 3


 

Desde la otra perspectiva

 

GUNAYALA, PARAÍSO EN LA PALESTRA PÚBLICA

La otra cara de historia


 

 

Por: Anelio Merry López

El pasado, 21 de febrero del año en curso el diario La Prensa, publicó el artículo titulado: Guna Yala, un paraíso tan placentero como peligroso”, escrita por la periodista Aet Elisa Tejera C, que lo ubican como un artículo testimonial.

El 18 de febrero, a dos días después del accidente en Gardi Sugdub con un grupo de turistas se apersona la autora del artículo en cuestión a la oficina de enlace del Congreso General Guna. La primera impresión que dio que como periodista buscaba la versión del máximo organismo de Gunayala, sobretodo, en materia de seguridad tomando en cuenta lo que el Sagla Lino Denis, entre personas le habían dicho sobre responsabilidades. Lo que a mí me pareció excelente, y le había dicho que así debe ser porque las veces que ocurren incidentes en nuestros pueblos los medios de comunicación social omiten las versiones locales y no buscan informaciones pertinentes y justas.

Pero ocurrió todo lo contrario, la periodista Aet Elisa Tejera, en su artículo omitió las aclaraciones pertinentes sobre el sistema de seguridad que viene implementando la Comarca en los puertos existentes en esta zona turística, al solo destacar un incidente aislado del cual ella era una de las pasajeras. Lo que pierde toda objetividad como periodista para reducir su publicación a un artículo subjetivo dando una impresión que en Gunayala no existe absolutamente ninguna medida de seguridad para los turistas que llegan a la Comarca, en pocas palabras: “Gunayala es peligroso”, hecho que no es cierto.

Los más de 45 minutos de entrevista que duró entre mi persona y la periodista se redujeron a mil veinticuatro (1,024) palabras, de las cuales solo 49 palabras corresponden a nuestra aclaración. Hecho que demuestra, sin lugar a dudas, que más pudieron sus sentimientos de afectada, que ser periodista que tenía que mostrar a la opinión pública las versiones correspondientes y justas, lo que yo ya deducía, que vendría posteriormente en su escrito. Y así ocurrió, para ello la periodista recurre a un recurso de un artículo testimonial, al parecer para evitar publicar informaciones sobre el sistema de seguridad que les explicamos que existen en la región, sino es la mejor, pero que existen reglas sobre el mismo.

Artículo personal...

La publicación inicia señalando, “Qué fácil es ahogarse en el mar de la comarca Guna Yala”. Sin ánimo de justificar el hecho específico del accidente de ese día, la impresión de la periodista generaliza un hecho aislado, dando la impresión que es un hecho cotidiano que se da. La mayoría de la población guna vive del mar, 38 comunidades viven en islas y 13 están localizadas en la costa, poco se dan hechos lamentables donde pierden vidas humanas en las aguas marinas de Gunayala.

En el mismo párrafo inicial la periodista, dice: “En la mitad del recorrido, sin ninguna costa visible,…”, haciendo entender a la opinión pública que estaban totalmente abandonados sin costa cercana, en el alta mar. Quienes viven en Gardi Sugdub, Gardi Yandub, Gardi Dubbir o Gardi Muladub, o que aquellos que conocen la zona, y saben la ubicación exacta de Iggodub, son islas visibles entre sí, no como asegura la reportera. Es más, en la conversación que ha sido grabada, es decir, ella tiene exactamente igual audio que yo, porque previendo lo que podría ocurrir usé el mismo recurso que ella, allí la misma periodista aseguraba “..,claro porque es la isla que estaba más cerca (refiriéndose a Iggodub), estábamos cerca de llegar”, lo que contradice con su propio escrito, lo que debo, igualmente, interpretar que la reportera hace para poner mayor dramatismo al asunto y dejar mal a la comarca.

Más adelante, la reportera asegura que “Cuando logramos un puesto, nos tocó rogar por un salvavidas”, contrario a lo que asegura el motorista, Geodisio Hernández persona responsable de la embarcación quien ha asegurado, que todos sin excepción se le proporcionó salvavidas antes de salir en el muelle, es cierto que en un principio no alcanzó, pero el marinero tuvo que ir dos veces para buscar lo que hacían falta, y cuando ya estaban con sus respectivos chalecos salimos, asegura el motorista. Lo que sí es cierto que un motor no arrancó pero así fuimos con un solo motor, según su experiencia no era necesario.

De acuerdo, con el motorista Hernández, un pasajero en la mitad del camino quitó su chaleco salvavidas, lo que hizo que el motorista aminorara la velocidad del motor para obligarlo a poner su salvavidas. Una joven que estaba cerca de él le dijo que se pusiera, que podría aparecer la guardia y así nuevamente se puso su salvavidas, aseguró. Ya a la mitad del camino, próxima a la isla Iggodub, dice el motorista, dos olas nos sorprendió, dejando la embarcación lleno de agua.

En ese punto, la periodista Aet Elisa Tejera C en su artículo sigue diciendo, entre otras cosas “Algunos cayeron al mar y otros nos aferrábamos a la “lancha de agua”, haciendo entender a los lectores que cuando ocurre el accidente algunos se tiraron al mar, que habían quedado flotando. De acuerdo con el motorista Hernández, solo un par de minutos demoró en llegar las otras lanchas en su auxilio, todos permanecían en el bote porque así él se lo indicaba a fin de no empeorar la situación. Las tres lanchas que ya estaban no podían acercarse porque producía más movimientos y olas en la embarcación, por lo que se le pidió finalmente tirarse al agua para cruzar a otros botes, solo en ese momento se tiraron al mar, aseguró el motorista.

El artículo de la periodista que yo esperaba que fuese más objetivo por el interés que había demostrado al acercarse a la oficina de enlace del Congreso General Guna, pero su artículo resultó sobretodo subjetivo, más cuando recurrió al recurso testimonial, y en algunos puntos raya a la exageración como las líneas que escribió: “Pero estos privilegios no hicieron más que provocar la ira de los turistas que perdieron todo en alta mar”. Si se hace una lectura literal, tal como termina la frase la periodista “…que perdieron todo en alta mar”, sin duda, la opinión pública habrá entendido que nunca recuperaron sus pertenencias, hecho que no es cierto. Durante el cambio a otras embarcaciones igualmente se hizo también con sus pertenencias y les entregó posteriormente. Lo único con que se quedó la administración del Puerto Niga Kantule fue los equipos tecnológicos, que posteriormente fueron llevados al taller para su revisión.

Lo que omitió la periodista en su artículo…

La mayor parte de la entrevista fue omitida por la periodista del diario La Prensa. El 99.9999 por ciento fue ignorado para maximizar sus impresiones particulares y subjetivas que generó sin duda opinión negativa de Gunayala, más los prejuicios conocidos entre una gran parte de la población panameña que muchas veces lo hacen por ignorancia. Tal como en esa entrevista salió en la reportera sobre el tema del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), cuando le mencioné sobre responsabilidades, y salió asegurando: “si SINAPROC dice que no dejan entrar, en su territorio ustedes son autónomos”, hecho que es totalmente falso y prejuicioso. Es más, el SINAPROC, existe en Gunayala, pero como digo yo, SINAPROC, vive en el corazón de un individuo nada más. Pero, ella tiene a su disposición el espacio en el diario, hasta ahora es remota la idea de pensar que nos pueda dar la misma cobertura para que la opinión pública tenga el derecho de leer la otra cara de la historia.

Desde un poco más de 6 años la Comarca ha iniciado a organizar la actividad turística a partir de la apertura del Camino Llano de Gardi que en los últimos años ha incrementado la afluencia de turistas locales, nacionales e internacionales. Aunque se sabe que el turismo en Gunayala siempre ha existido, pero no igual que en épocas anteriores ni con las mismas características de hoy.

La Comarca Gunayala ha impuesto medidas, normas claras y precisas con respecto a la seguridad en los puertos, en las islas, reglas que fueron aprobadas por las 49 comunidades para su debida aplicación, que hoy está en ejecución. No como hizo entender la periodista que en la región no existe ninguna medida de seguridad. El caso particular donde estuvo involucrada la reportera pudo haber incurrido en faltas, negligencia que en todas partes suceden, que a pesar de existir normas algunos omiten o violan reglas. Así como existen accidentes que no pueden ser evitadas por causas fortuitas, pero generalizar este hecho aislado y catalogar a Gunayala como una región peligrosa, no es responsable ni justo.

Ninguna embarcación debe salir con pasajeros sin chalecos salvavidas, las embarcaciones deben cuidar la capacidad de carga, las cabañas que operan en el sector debe contar con el personal de guardavidas, un bote disponible para cualquiera emergencia, entre otras medidas que la comarca ha puesto, precisamente pensando en la seguridad de los visitantes. Pero la periodista Aet Elisa Tejera, omitió señalar en su artículo, pero prefirió decir que “la vida del turista equivale a un plato de comida, una botella de agua y una lata de soda gratis”, poniendo mayor dramatismo. Hecho que está lejos de ser una verdad absoluta.

Los puertos que actualmente operan en el sector: Puerto Niga Kantule y el Puerto Dibin pertenecen a las comunidades de Gardi Sugdub y Gardi Dubbir, respectivamente, mientras que el Puerto Barsuggun pertenece a un grupo particular de comuneros de Gardi Yandub. Los cuales operan bajo sus propios mecanismos siguiendo medidas de seguridad establecidas, que en principio es su responsabilidad, que son apoyados monitereados por el personal que a nombre de la Comarca están ubicados en los puertos.

En la medida de sus posibilidades el pueblo Guna ha estado poniendo énfasis en mejorar cada día los servicios que ofrece a todos los visitantes o viajeros, sean locales, nacionales e internacionales.

No obstante, el máximo organismo de la comarca es consciente que no todo está hecho, habrá fallas, limitaciones, casos fortuitos, accidentes como en todas partes ocurren por más medidas que se tengan. Pero Gunayala es y seguirá siendo una tierra bendecida por los Creadores donde se respira paz, tranquilidad, armonía en medio de su riqueza natural y cultural y en un ambiente, que en comparación con otras regiones, dista de ser peligrosa como destaca la publicación, donde todos sin distinción son bienvenidos y bienvenidas.

 

 

Anelio Merry López

Secretaría de Información y comunicación

 


 

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